CAPÍTULO 22. SEIS MESES DE AMOR

Aunque no te esperábamos hasta el 10 de Enero creíamos que serías nuestro regalito de reyes y aunque decidiste dejarnos tomar el roscón sin sobresaltos esa misma noche llamaste a la puerta. No fue hasta el día 8 a las 15:27 cuando por fin te vinos la carita y nos conocimos los tres. Tu papi y yo emocionados y cansados, tú pequeñita y desorientada. Sigue leyendo

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CAPÍTULO 16. EL SEGUNDO MES DE TODA UNA VIDA

Ayayayayayyyy qué bloguera desastrosa soy y qué abandonadito tengo el patio con las plantas secas y sin regar. Os voy a resumir el segundo mes de Cachorra cuando ya está camino del tercero pero bueno tengo una excusa, o mejor dicho, una miniexcusita preciosa y adorable que me tiene engatusada. Pero ¡¡hay vida más allá de la maternidad!!! y vengo dispuesta a poner esto al día. Tengo pendiente una entrada gracias a una mención de Patadita, bloguera muucho más disciplinada y responsable que yo, razón por la cual la admiro, pero lo dejo para el siguiente post. Hoy voy a actualizaros qué nos ha acontecido en todo este tiempo. Sigue leyendo

CAPÍTULO 14. EL PRIMER MES DE TODA UNA VIDA

Pues sí señores, se nos escapa el tiempo entre los dedos. Poco más de un mes ha pasado ya desde que nació Cachorra…¡un mes! Y yo la veo ya súper mayor. Nada tiene que ver con la bebita arrugada, encogida, tremendamente delicada y de ojitos cerrados que conocimos aquel 8 de enero. Está mucho más grande, más gordita, despierta y tiene unos mofletes súper besables y pellizcables. A día de hoy puedo afirmar que este mes ha sido, sin duda, el de mayor aprendizaje de toda mi vida. Un aprendizaje sobre la marcha, al minuto, un ensayo-error instantáneo. No es un mito no, efectivamente los bebés no vienen con manual de instrucciones ni etiqueta cosida al dorso. Lo que hace un mes nos parecía un misterio o causaba pavor hoy está más que superado. Ha sido intenso, bonito y divertido pero también estresante y duro.

Al principio cualquier cosa nos “alarmaba”, una erupción cutánea, un ruidito nuevo, si dormía mucho, si dormía poco, si mamaba mucho, si mamaba poco, por puro desconocimiento claro y cada vez que hemos idos a la consulta de la pediatra la hemos acribillado a preguntas de tal manera que no daba abasto a contestar y sus dedos sacaban humo apuntando en el ordenador para al final contestar todo con la misma respuesta: ES NORMAL. Sigue leyendo