CAPÍTULO 19. CUANDO CACHORRA SE CONVIRTIÓ EN PETIRROJA

En los meses 3 y 4 nuestra adorable Cachorra ha crecido un montón ¡¡Cómo siempre!! y es que claro esto es un día a día, un no parar, un cada día aprendo algo nuevo. Lo que más nos ha sorprendido en estos dos meses es la movibilidad que ha adquirido. No para quieta. Levanta las piernas para un lado, para otro, todo lo coge, todo se lo lleva a la boca. Juraría que sus brazos no paran de moverse en ningún momento del día salvo cuando está durmiendo. Se gira a un lado a otro e intenta incorporarse cuando la tenemos sentada apoyada sobre nosotros. Pero sin duda lo más de lo más en estos dos meses son sus carcajadas. Antes se reía pero ahora se descojona la tía y cada vez con más frecuencia. Ese sonido es música para nuestros oídos ¿hay algo más bonito en este mundo que las primeras carcajadas de un bebé? yo creo que no, qué coño, afirmo que no. Lo cierto es que es una niña muy risueña y se le ve muy feliz. Normalmente sólo se ríe con nosotros, los extraños se la tienen que trabajar más para que les dedique una sonrisa y tienen que currarse su atención haciéndole moñerías y tontunas. Entonces ella les ve, le observa con sus ojos grandes y cara de flipada y si le conveces te derrite con sus sonrisa. Es lo más, soy fan de mi hija. Está en una fase de curiosidad absoluta, todo lo mira, todo le llama la atención, todo le distrae. Cuando come si entra PapáLobo en la habitación su cabeza se gira completamente a lo niña del exorcista a cotillear qué está pasando.

Foto: Anaïs May
Foto: Anaïs May

Y de esta manera, esta bebita que actuaba sólo por instinto, esta Cachorrilla que buscaba el pezón con los ojos cerrados se ha convertido en una preciosa petirroja que ya comienza a tener muchas ganas de volar y descubrir el mundo.  Y os preguntaréis ¿por qué una petirroja y no algún otro pajarito? Como ya sabéis a PapáLobo y a mi nos gusta hacer fotos de pajaritos. Para ello hay que esconderse en un hide y esperar que entren. Como con la bebita ahora eso no es posible PapáLobo, que no encuentra fronteras en nada y es muy apañado, se montó un hide casero en nuestro patio y el primer pajarito que entró al comedero que le puso fue precisamente un Petirrojo. Por lo tanto decidimos que si él era un Lobo y yo una Corza la cachorrilla sería una Petirroja, al menos hasta que tenga edad de pronunciarse al respecto y pedirse otro animalillo, claro.

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2 thoughts on “CAPÍTULO 19. CUANDO CACHORRA SE CONVIRTIÓ EN PETIRROJA

  1. Beatriz 20 mayo, 2015 / 5:29 pm

    Me encanta el petirrojo! Y las sonrisas son lo mas, yo tambien soy fan de las de mi hijo, cuando se rie a carcajadas me derrito por dentro 🙂

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    • mamacorza 20 mayo, 2015 / 7:06 pm

      Bienvenida Beatriz!!!! Los petirrojos son preciosísimos 🙂 ojalá nuestros hijos se rían a carcajadas toda la vida!!!

      Le gusta a 1 persona

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