CAPÍTULO 17. HELLO MUMMY.

Con  Cachorra a mi lado moñeando con un sonajero y reclamando mi atención cada 5 minutos no se me ocurre mejor momento para escribir acerca de esta reflexión. Hace ya varias semanas leí este post de Noemí Hervada que circuló por las redes sociales acerca de las renuncias de las madres. Al hilo de lo que aquí ella escribe me puse a pensar sobre el tema y no puedo más que concluir: tiene razón. No coincido ni me siento reflejada en todas las situaciones que ella propone pero sí en el mensaje y es que ser madre supone una renuncia casi constante. No digo que esto sea algo negativo o frustrante. Por supuesto en muchas situaciones sí que lo es ¡obvio! antes de ser madres éramos mujeres con una vida llena de actividades e inquietudes y la maternidad digamos que paraliza o cambia todo ese estilo de vida y hasta que lo adaptas tienes que renunciar a muchas cosas pero digamos que sarna con gusto no pica. En estos cuatro meses de existencia vital como madre ya he tenido que renunciar a bastante cosas: sin ir más lejos, escribir todo lo que me gustaría y actualizar el blog. He renunciado al tabaco, al alcohol (mi mundo por una cervecita aisss), a comer cualquier cosa que lleve proteína de la leche, huevo o legumbres (sigo descartando posibles alergias dentro de poco me veo a lechuga y agua) a quedar con mis amig@s más allá de las 7 de la tarde, a ir al cine o al teatro, a pasarme el día entero metida en un hide esperando que entren pajaritos para hacerles fotos, a pegarme largas pateadas por el monte…son renuncias que vienen solas, ni siquiera te las planteas y muchas de ellas pasajeras,  desaparecerán según Cachorra crezca y pueda acoplarla a muchas de estas actividades. He renunciado a vivir sin estar preocupada por alguien las 24 horas del día, a sentir pavor sólo de pensar que a esta personita le pueda ocurrir algo. En un mes (¡¡un mes!!!)  me incorporo de nuevo al trabajo y a mi se me ha planteado el dilema de Noemí. En ningún momento he pensado en dejar de currar, básicamente, porque no puedo permitírmelo por lo tanto incorporándome de nuevo al curro renuncio a criar a mi hija como me gustaría, a pasar todas las horas del día con ella. Voy a estar fuera de casa 11 horas de las cuales 8 va a estar en una guardería y eso con apenas 5 meses. Me parte el alma y me hace sentir irresponsable ¿deberíamos plantearnos todas estas cosas antes de ser padres? ¿deberíamos pensarnos más el traer hijos al mundo si al poco de nacer los vamos a dejar en manos de desconocidos? En fin si así fuera íbamos apañados pues el índice de natalidad caería en picado. ¿Y acaso los padres no renuncian? estaréis pensando algún@s…sí claro que renuncian pero no al mismo nivel. No puede ser así de ninguna manera porque la que pare y cría en el sentido más estricto de la palabra, por lo menos durante estos primeros meses, es la madre.

Al hilo de esto también me gustaría compartir este post titulado “LA GRAN TRAGEDIA DE LA SUPERWOMAN” de Fernando Plaza. Me encanta por lo bien escrito que está y por los planteamientos que hace en sus reflexiones. Y sobretodo porque sea un hombre el que lo piensa y escribe. Habla de todas las responsabilidades que implica la maternidad (renuncias, ajustes horarios, malabarismos para llegar a todo,…) que  se asumen y dan por hecho que las tienen que hacer las mujeres, por puro instinto nos toca a nosotras. Y nadie nos dice por hacerlas lo buenas madres que somos, pues se da por hecho que es nuestra labor. Sin embargo cuando de estas cosas se encarga un hombre se le alaba como buen padre y ,señores, eso es tremendamente injusto. Es injusto hasta el punto que yo como madre y habiéndolo vivido en  mis propias carnes ni siquiera me había dado cuenta de lo injusto que era. Me he sorprendido a mi misma babeando pensado lo buen padre que es PapáLobo cuando le veo hacer las cosas que también yo hago…y sin embargo es tan buen padre como yo buena madre y en eso coincide con el autor del post pues de toda la gente que me rodea la única persona que me ha dicho “qué buena madre eres” ha sido él. Da que pensar ¿no? Otra cosa curiosa que me ocurre y no sé si a vosotras, mamis, también es que cada vez que alguien me ve por la calle sola (cuando salgo a correr media horita o a comprar algo…) enseguida me preguntan ¿y Cachorra? “Pues nada, mire usted,  la he dejado sola en casa viendo la tele” ¿¿¿¿no es obvio que si no está con su madre estará con su padre???? Pues no amig@s cuando una madre se toma un ratito para sí misma (mínimos he de decir sobretodo cuando das de mamar) y la ven sin su bebé enseguida les salta un resorte, ahor,a si ven al padre de la criatura solo le preguntarán a lo sumo qué tal está la nena pero no dónde se haya…

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El resumen/conclusión que quiero sacar de todo esto, al lugar que quiero llegar, es que la maternidad está poco valorada y aunque como dicen las malasmadres “no soy superwoman” ni pretendo serlo debería de existir un poco más de empatía y ayuda a nivel social y laboral con todas las madres  que después de haber renunciado a tantas cosas para traer un hij@ al mundo  se encuentran con miles de obstáculos en su vida diaria y tienen que hacer malabares y tirar de horas de sueño para llegar a todo. Unido a esto son los padres los que se llevan los halagos en exclusiva y para colmo hay que oportar que  te miren con cara marciana cuando disfrutas de un rato de soledad para ti misma.

¿Qué opináis? ¿No es la sociedad bastante dura e injusta con las madres? ¿Hay poca conciencia de lo que supone la maternidad? ¿Cuántas veces os han dicho lo buenas madres que sois?

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3 thoughts on “CAPÍTULO 17. HELLO MUMMY.

  1. srajumbo 4 mayo, 2015 / 4:28 pm

    Y sabes que es lo peor? Que cuando una mujer renuncia a muchas cosas o cambia su vida al ser madre,se considera normal, casi una obligación.(Y conste que yo lo hago encantada eh) Pero cuando es el hombre quien lo hace, es un héroe, un super padre, un chollo para su mujer,alguien digno de poner una calle a su nombre. Es muy injusto.
    De todos modos yo aún sabiendo que a veces traer un hijo implica muchos malabarismos,no renunciaría a hacerlo. Ya nos organizaremos como podamos, porque si te pones a pensar en encontrar el momento ideal,nunca va a llegar.

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    • srajumbo 4 mayo, 2015 / 4:31 pm

      Me acabo de dar cuenta que hemos dicho lo mismo, cuando llegue a la cita de Fernando Plaza pensé que habías copiado algún extracto del post y me dije “eso lo leeré luego”. Así que..pensamos igual. Y me imagino que no somos las únicas.Por cierto que verdad,cuando yo salgo sin el niño,lo único que me preguntan es “uy, ¿dónde está el niño? cosa que a su padre no le preguntan. Me lo comí señora,me lo comí.

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  2. mamacorza 5 mayo, 2015 / 9:42 am

    Está claro que todo esto lo hacemos gustosamente y casi sin pensarlo y efectivamente la sociedad sigue mentalmente estancada en aquellos tiempos en que todo lo relacionado con los hijos era tarea exclusiva de la mujer. Hay cosas de las que obviamente los hombres no pueden encargarse (veáse dar la teta) y eso será así siempre pero cuando una pareja decide tener un hijo es para vivir una maternidad/paternidad compartida y esto no debería resultar extraño!!! Jajaja curiosamente casi siempre quien pregunta eso de ¿y tu hij@? Suelen ser señoras mayores y claro es que a ellas ni se les pasaba por la cabeza dejar un ratito a la criatura con el padre!!! (Ni al padre tampoco claro)

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