CAPÍTULO 14. EL PRIMER MES DE TODA UNA VIDA

Pues sí señores, se nos escapa el tiempo entre los dedos. Poco más de un mes ha pasado ya desde que nació Cachorra…¡un mes! Y yo la veo ya súper mayor. Nada tiene que ver con la bebita arrugada, encogida, tremendamente delicada y de ojitos cerrados que conocimos aquel 8 de enero. Está mucho más grande, más gordita, despierta y tiene unos mofletes súper besables y pellizcables. A día de hoy puedo afirmar que este mes ha sido, sin duda, el de mayor aprendizaje de toda mi vida. Un aprendizaje sobre la marcha, al minuto, un ensayo-error instantáneo. No es un mito no, efectivamente los bebés no vienen con manual de instrucciones ni etiqueta cosida al dorso. Lo que hace un mes nos parecía un misterio o causaba pavor hoy está más que superado. Ha sido intenso, bonito y divertido pero también estresante y duro.

Al principio cualquier cosa nos “alarmaba”, una erupción cutánea, un ruidito nuevo, si dormía mucho, si dormía poco, si mamaba mucho, si mamaba poco, por puro desconocimiento claro y cada vez que hemos idos a la consulta de la pediatra la hemos acribillado a preguntas de tal manera que no daba abasto a contestar y sus dedos sacaban humo apuntando en el ordenador para al final contestar todo con la misma respuesta: ES NORMAL.

Hemos tenido momentos muy cómicos de acabar descojonados de la risa:

  • “El Despropósito de los primerizos” Primera noche en casa. No sabemos de qué manera se nos fue de las manos pero acabamos cenando a las 12 de la noche encerrados los tres en la habitación y sin calefacción…no dábamos crédito que nos hubiera cundido tan poco y tan mal el tiempo y esto dio lugar a una ristra de chascarrillos entre risas tipo “hasta que Cachorra crezca no vamos a poder hacer nada más en la vida ¡¡¡no nos va a dar tiempo!!!” o “ya queda un día menos para que se vaya de casa” .
  • “Las manchas son tendencia…y molan” Empiezas a acostumbrarte a ir con la ropa llena de fluidos de bebé: pises, cacas o potas varias hasta tal punto que sales de casa lleno de mierda y te pasas la mañana haciendo gestiones de tal guisa sin darte ni cuenta, sólo cuando llegas a casa y por casualidad te topas con un espejo (digo por casualidad porque tampoco hay tiempo de mirarse al espejo) o alguien te lo dice. Pero hay más modas desde que uno se convierte en padre/madre.
  • “La Moda de la teta fuera”. Esta moda es exclusivamente mía, PapáLobo ya se ha agenciado de la de los fluidos varios pues a la nena le gusta más hacer blanco en su ropa que en la mía jeje. Estoy todo el día con la teti danzando hasta tal punto que ya ni me doy cuenta y soy capaz de ir por la casa, cocinar, ver la tele, mantener conversaciones o lo que sea con una teta fuera y tan pancha. Miedo me da pues más de una vez he estado a punto de abrir la puerta con mis turgentes pechos dando la bienvenida (recalco lo de turgentes porque como soy de poca teta muero de orgullo de lucir el escotazo que gasto ahora).
  • Otro episodio grandioso que hemos vivido durante este tiempo ha sido “La crisis de los bodys” sí, sí amig@s y es que esa prenda de ropa inventada para los bebés la carga el diablo ¡¡¡Pero qué cojones!!! En serio hay que hacer un máster para descubrir el mecanismo de cierre de esos hijos del demoño…Y claro si la crisis te pilla por la noche, absolutamente sobad@ y con Cachorra en plena perrera ¡¡¡ya es para premio!!! Hasta cinco bodys hemos cogido, probado y descartado en un periodo de 5 minutos por no tener ni idea de cómo leches se cerraban.
  • Esto viene al caso para hablar de “Los absurdos del sueño” Para el mundo en general levantarse en mitad de la noche e interrumpir un sueño placentero y profundo es una faena, para la gente marmotil como yo es un grado más. Hasta que tu organismo se adapta a los despertares nocturnos estos los realizas tipo autómata, sobadísim@ y dando cabezazos de tal manera que al día siguiente lo recuerdas todo como un sueño y no recuerdas si le has dado a la niña la teta o si se ha pasado toda la noche chupando un codo. Pero el momento crítico realmente llega cuando tienes que realizar en estado semicomatoso tareas más elaboradas como por ejemplo cambiar un pañal. Hasta tres veces le pedí a PapáLobo un pañal limpio y recibí a cambio uno lleno de mierda echo un burruño. Esto es verídico.

Hemos tenido también momentos durillos.

  • Un par de días de cólicos o gases o lo que leches fuera en los que Cachorra lloraba desconsolada durante horas y no había forma humana, lobuna o corzil de calmarla. Afortunadamente y hasta ahora han sido casos puntuales y lo cierto es que no podemos quejarnos porque por las noches duerme que da gusto.
  • Su Reflujo Gastroesofágico. Esto es lo que más le perturba a ella. La bebita regurgita y pota un montón, más de la cantidad sobrante habitual que suelen echar los bebés. Esto nos asustó mucho al principio pero resulta que efectivamente también ES NORMAL. Les pasa a muchos bebés en mayor o menor intensidad y a no ser que cree problemas como pérdida de peso, dolor, fiebre… no hay más remedio que esperar que con el tiempo y la madurez del sistema digestivo se vaya pasando. Sin embargo hay días que Cachorrilla lo pasa un poco peor y esto le condiciona bastante porque no puede dormir o se despierta cada poco tiempo porque le viene reflujo o se le nota molesta de la garganta de tanto regurgitar. Y claro nosotros con el corazón en un puño pensando que está sufriendo o que no es feliz.
  • Llantos quién sabe por qué. La nena tiene días muy tranquilitos, a pesar del reflujo, y otros que sólo quiere brazos y teta, si no se pone a llorar. Y es que la amiga tiene carácter y ha salido llorona. En cuanto algo no le cuadra lo más mínimo se pone a llorar ¡¡¡y de qué manera!!! Estos días son especialmente duros, sobretodo para mi ya que me tiene copada las 24 horas. Y claro por las mañanas que estoy sola en casa hay días que no puedo ni mear. He buscado soluciones como usar el portabebés en casa pero a veces cuela y a veces no lo quiere ver ni en pintura, sólo le gusta cuando estás paseando y claro el pasillo de mi casa no da para mucho que digamos y las nevadas y vientos huracanados no han colaborado en absoluto a nuestras ansias de pasear.

 

Precisamente esta sensación de “no poder hacer nada más” de tener a la bebita en brazos o en la teta TOOODO el rato, de no tener un segundo para hacerme el desayuno o lavarme la cara unido a que el mal tiempo no nos ha dejado apenas salir a airearnos y me he pasado días enteros encerrada en casa con la ropa sucia, la teta fuera y este cuerpo posparto sin opción a hacer algo de deporte han hecho un poco de mella y he tenido una semana un poco de depre y bajón. He llegado incluso a sentirme mala madre o incapaz de saber consolar a mi hija. Pero enseguida reseteo, respiro, veo con perspectiva la situación, es una etapa y al fin y al cabo es pasajera y disfruto de todo lo bonito: muero de amor viendo la carita preciosa de mi niña, sus muecas, su cara de “estoy cagando”, sus despertares, su manera de desperezarse, su gesto de placer absoluto mientras la bañamos, nuestras siestas juntitas, su postura de ramita, su olor a bebé (como dice su padre “deberían hacer chicles con olor a Cachorra”)… y todo con la ayuda inestimable de PapáLobo que me anima y me dice lo bien qué hago las cosas y lo que me quiere Cachorrilla y lo agustito que está conmigo cerquita y en mi teta. Él se encarga de cocinar, limpiar, poner lavadoras…además de turnarnos con las labores “no tetiles” como cambiarla, mecerla, dormirla, consolarla y es que es un crack calmando a Cachorra, la deja K.O. Y no sólo calma a Cachorra, también me calma a mi que aunque no lo parezca, es igualmente labor requeteimportante.

 

IMG_1942
Sueñecito en el pecho de mamá

 

 

En fin que un mes pasa rápido pero anda que no ocurren cosas y como he dicho ha sido el aprendizaje más intenso de mi vida, como madre y como persona. No sólo he aprendido a entender y cuidar de un bebé que me necesita más que a nada en el mundo sino a tener paciencia infinita, a contar hasta mil, a respirar, a hacer todo desde el amor incluso cuando la desesperación te invade, a que siempre se aguanta un poquito más a pesar del cansancio,  a potenciar la creatividad al máximo para lograr calmar a la bebita, a que mis necesidades no son prioridad y lo más importante de todo: a cambiar pañales en tiempo récord (súper importante por las noches para que Cachorra no se despeje demasiado) y por encima de todas estas cosas he descubierto y sentido en primera persona lo que es el amor más puro e instintivo del mundo.

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