CAPÍTULO 8. EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL PREÑAMIENTO

Veréis, PapáLobo es lo más. Lo es siempre, por eso le quiero y por eso lo elegí como padre de Cachorrilla, y él a mi claro :). Durante estos meses de preñamiento ha estado muy pendiente de mí y me ha cuidado muchísimo. Ha llevado estoicamente mis cambios de humor, crisis de llanto y trastornos de la personalidad varios y variados. Ha hecho lo posible por adaptarse al cambio que yo he sufrido pues, como dije en otro post, eres tú pero sin ser la misma, como en otra versión…y no sólo eso, además se preocupa por informarse, porque lo que yo le cuente no le suene a chino, por apaciguar los miedos hipocondriacos que me surgen, por prepararse para el día del parto… Buena muestra de ello es el curso de masajes y reflexología podal para minimizar los dolores del parto al que nos apunté y que consistía básicamente en estar yo tumbada plácidamente y él aprendiendo y currándose masajes durante dos horas (una encerrona en toda regla vaya). Por todo esto le estoy tremendamente agradecida y además creo que nuestro amor se fortalece día a día y el vínculo que tenemos cada vez es más cómplice, tierno y estrecho.

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Foto: Renato Di Prinzio

Reflexionando sobre el papel de los padres de las criaturas en todo este lío, creo que esta actitud de PapáLobo debería ser la normal. Ya no por complacernos a nosotras o hacernos la vida un pelín más cómoda sino porque entiendo que todos los hombres que van a ser padres tienen inquietudes, ganas de saber y de participar en este viaje ya que, mala suerte, ellos se pierden el llevar al pollito dentro.

Sin embargo estas cosas que, supongo para toda nuestra generación, son actitudes lógicas por parte de futuros padres ilusionados, para generaciones pasadas son una marcianada. Agüelacachorra alucina en colores cuando ve a PapáLobo todo lo que empatiza con el preñamiento, cree que es un pobre mártir porque “le hago” hacer cosas como el curso de masaje o no perderse ninguna clase preparto…y le tengo que explicar que yo no “le hago” hacer nada, que él lo hace porque quiere hacerlo, gustoso y con ganas de no perderse nada. Está viviendo al máximo la gestación de Cachorrilla porque es su hija y quiere ser parte activa en todo este proceso de llegada al mundo. Pero claro es que Agüelacachorrra vivió sus preñamientos de manera muy distinta. Agüelocachorra estaba todo el día fuera de casa trabajando, y para colmo en un trabajo que le obligaba a viajar muy a menudo. Era el único sueldo que entraba en casa así que no había escaqueos posibles. Con este panorama ella iba solita a todas sus ecografías y visitas al médico y seguía con sus tareas diarias sin ayuda alguna. No había cursos de cosas chulas alternativas, las clases de preparación al parto estaban hasta los topes de mujeres sin atisbo de sus  parejas y en su caso concreto vivió su primer parto también en solitario. No existía internete con lo cual el acceso a la información no era tan amplio como ahora y supongo que Agüelocachorra ni se planteaba leerse un libro sobre embarazo porque eso eran “cosas de mujeres”. Esto no quita que el hombre no estuviera ilusionadísimo con el nacimiento de su primera cachorra (es decir yo) y sea el mejor padre del mundo (¡¡¡que lo es!!!) pero eran otros tiempos y estos planteamientos ni se los hacían.
Afortunadamente ahora el panorama es bien diferente y los futuros padres cachorriles se mueren por ir a todas las ecos, no se avergüenzan de mostrar su lado más sensiblón y soltar la lagrimilla, se ven programas y videos en youtube sobre embarazo,maternidad y lactancia, leen libros, buscan en internete y se preparan para asistirte lo mejor posible en el parto en el que POR SUPUESTO van a estar presentes porque así lo quieren casi todos. Todo esto me lleva a dos reflexiones/conclusiones: la primera que es un hecho que la sociedad ha cambiado y que los hombres han cambiado. A pesar de seguir rodead@s de desigualdades y actitudes machistas, esto me parece un atisbo de esperanza porque las generaciones presentes y venideras cada vez explotarán más su lado femenino, mostrarán sin pudor ni vergüenza sus emociones y sentimientos, porque los gallitos macho alfa se están extinguiendo y eso es de celebrar ¡¡¡minifiesta!!!; Y en segundo lugar mi más profundo respeto y admiración a todas esas mamis primerizas que como la mía llevaron su preñamiento casi solitas, aguantándose los bajones, los miedos, las dudas, cronometrándose sus contracciones y viviendo el momento del parto más solas que la one ¡Bravo por ti Agüelacachorra!. Mención especial también a todas las mujeres que hoy en día  deciden ser madres en solitario, esa decisión es valiente y admirable ¡Bravo por vosotras! Desde luego seréis un gran ejemplo para vuestros cachorros. Yo tenía clarísimo que si llegada a determinada edad no tenía una pareja con la que quisiera tener hijos los tendría sola y ahora me doy cuenta del reto que es . Agüelacachorra tu fortaleza me contagia porque si tú pariste con el padre de la criatura regresando de viaje, sin acompañante y sin epidural todo esto un mes antes de lo previsto es que se puede y las mujeres de mi generación no somos tan flojitas como nos quieren hacer creer ¡hombre ya!

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One thought on “CAPÍTULO 8. EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL PREÑAMIENTO

  1. maria 28 diciembre, 2014 / 9:50 pm

    Mamacorza, así debe ser la cuestión ,cuestión de dos,uno lleva el pollo dentro y el otro arropa el huevo con mucho amor.

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